Sexo y cuerpo vacío
¨ Obra de Luís Caballero ¨
La sensualidad, el erotismo y el gesto traductor de dolor que se confunde con pasión son la esencia que trasciende a la mirada de la obra de Luís Caballero, la búsqueda de la armonía estética por medio de grandes formatos y dibujos sueltos, es en lo que se transforma su soledad, conflicto y visión en medio de una sociedad líquida de pasiones pasajeras.
Encuentro en la obra de Caballero el desencadenamiento de diferentes fenómenos motivados a partir del pensamiento de un joven homosexual que refleja su mundo interior y el dolor de un cuerpo estremecido por medio de una evidente angustia dramática, son la piel y los músculos de la particular anatomía masculina plasmada por el pintor, denuncia de una violenta agonía, armonía y pasión de un erotismo vivido entre el dolor y el placer ya sea físico o espiritual. Está el cuerpo como elemento comunicativo de deseo, necesidad y códigos tanto artísticos como éticos y estéticos.
Desde el aspecto de su homosexualidad surge un tema poco tratado en el arte, pero por qué ha de serlo cuando debería ser una condición como la de cualquier persona heterosexual a partir de la cual su obra no gira entorno a dicho aspecto?. Es entonces cuando su obra asume este carácter que se camufla entre un mundo teatral, y a pesar de sus condiciones temáticas consigue sobresalir gracias a su técnica y asombrosa destreza como un pintor que entre sutileza y veracidad podría definirse como poético.
Al encontrarnos con el tema de la sexualidad en el arte, nos encontramos con un tema de inimaginables transformaciones que vagan entre el tabú y el libertinaje, más aún si lo que pretendemos es correlacionarlo con códigos éticos; asunto controversial desde el momento en el que intentamos definir estos términos o establecer puntos de vista de lo que sería el homosexualismo, la ética y la sexualidad en el arte.
Asumo como ética “el arte de saber vivir bien”; claro está desde una perspectiva muy personal pero con infinidad de variaciones; variaciones que surgen desde que aparecen intereses particulares o circunstacias determinadas. Si bien, de una manera errónea la palabra estética se le ha otorgado a situaciones de nuestro mundo actual muy lejanas de su verdadero orígen, hablando de arte la definiría como ese ingrediente que da al artista la precisión para conseguir la armonía, ya sea en cuanto a temática o técnica.
La humanidad a lo largo de la historia de casi todas sus civilizaciones ha trabajado por acercarse al parámetro que de una manera individual ha establecido como de lo que se considera estético, buscando constantemente darle un sentido a su existencia y a su vida ya sea individual o en comunidad. Aparece entonces la expresión artística como elemento representante de dicho norte; arte y estética buscando interpretar la realidad; cambiarle su sentido y por qué no su significado.
Encontramos en el arte al mismo tiempo la explosión de una necesidad constante entre nosotros, la necesidad de inmortalizarnos en tiempo y espacio; pasado, presente y futuro, siendo el presente a su vez ese pasado y el anhelo de ese futuro. Esto nos obliga a re significar el sentido con el que asumimos nuestro entorno, en el caso de la obra de Caballero el cuerpo y su forma, su función y su estructura sirven como conexión que nos conduce a interpretar una manifestación acerca de su vida y su situación; aquí nos encontramos con la ética que como reflexión permanente, expresada en una escala de valores y en una búsqueda de capacidades para participar libremente en la dinámica social; y que en la obra de caballero se consolida como proyecto de vida que se construye a partir de sus experiencias y perspectiva; tal como sucede con el arte y la ética, generando la condición de actuar social y de agente social transformador.
El artista es un actor social y un agente social, quien a partir de la interpretación que hace de la realidad re significa la vida y su contexto, y al hacerlo re significa la cultura, los valores, la moral y la misma ética. Luis Caballero de una manera no directa da a conocer su tendencia sexual con la naturalidad que le proporciona su habilidad para desarrollar un dibujo enérgico que si bien impacta por su temática acerca al público, involucrándolo en este y que a mi modo de ver logra compenetrarlo con él consiguiendo su aceptación y alcanzando una posición; “trazando con firmeza su propia condición” a pesar de su lamentable final.
Podría entonces el lugar que alcanza en la sociedad con su temática Luis Caballero brindar una aceptación ante el tema para las próximas generaciones?, o simplemente evidenciar el resultado al que dicha tendencia podría arrastrarnos? Es entonces cuando concluyo que a pesar de que el artista entre otros personajes encargados de evidenciar tendencias en las sociedades podría influir y transformar pensamientos; el esquema mental individual es algo intransformable, por lo tanto no comparto la posición escandalosa ante lo que el arte con sus diferentes y particulares propuestas pueda generar en dicho esquema mental de todos y cada uno de nosotros como individuos; lo identifico mas probablemente como ese miedo inconfundible ante el desorden de las estrictas filas que por décadas nos hemos visto obligados a seguir; aquellas llamadas normas; la normatividad social que nos reprime castigándonos con el miedo; disfrazado del caos que nos amenaza cuando se rompen las normas.
El dibujo masculino de Luis Caballero, por medio de su trazo erótico centra su atención en el torso y de una manera monotemática evidencia lo que serían sus relaciones humanas sobrepasando la búsqueda de la “estética” común expresando sus propias vivencias por medio de factores como el éxtasis y la muerte, generando la necesidad de resolver ecuaciones físicas imposibles dentro de una realidad distinta a la del universo plástico. Si organizáramos cronológicamente las obras del artista observaríamos el cambio técnico y formal desarrollado en cada uno de los periodos de su carrera; cada uno representa en un principio una figura abstracta que no evidencia ni sexo ni facciones; interpretada como miedo, falta de identidad o evasión de su propia condición, el anonimato de los personajes y el gran formato acompañado de la estridencia del color posteriormente a pesar de la monocromía; su último periodo es oscuro adueñándose casi en su totalidad de los elementos.
Si su propuesta nos permite hacer una interpretación de su propia realidad, hemos de tener en cuenta la situación del homosexualismo en nuestros tiempos, presente que se alimenta de las vivencias, los vestigios y las marcas de todo un pasado; la homosexualidad empezó a valorarse como una falta de respeto por el cuerpo y lo que consideramos el amor propio, sin tener en cuenta que el ser gay se ha convertido en un fenómeno de carácter consumista, dando paso a interpretaciones particulares acerca del sexo y el cuerpo; atacado como un elemento de mercadeo social, que evoluciona según parámetros establecidos dentro de los que ya no se goza de su sexualidad por naturalidad, sino dentro de un sistema en el que se elige entre el heterosexismo y el homosexualismo, dentro del que se nos dificulta identificarnos cayendo en un libertinaje sin rumbo. Consideramos entonces nuestro cuerpo físico como el elemento mediador que nos hace sentir plenos como personas y como seres integrales?
Qué es lo qué buscamos entonces saciar por medio de nuestra sexualidad? Cuál es esa gran parte de nosotros que gira entorno a ese vacío y que en ocasiones es el arte el único medio que lo evidencia? Cuando el artista a través de su pensamiento sirve de puente entre lo “bello y estético” dentro de lo físico que trasciende al sentimiento y lo posmoderno “líquido y pasajero” convierte el dolor silencioso en un lamento ahogado que solo se percibe en la contundencia del gesto, del músculo y la piel tal como lo hace caballero con su producción artística.
En su obra se re-crean los colores, las expresiones, los gestos, los matices y las manifestaciones; ello obliga a resignificar la comprensión e interpretación que la cultura tradicional le ha dado a lo que se pinta.
RESIGNIFICAR Y RE-CREAR LA REALIDAD ES ABRIRLE NUEVOS HORIZONTES Y REFLEXIONES A LA ÉTICA, PARA QUE SEA EQUILIBRADA LA INTERPRETACIÓN QUE ESTA HACE DE ESA REALIDAD.

